Lunes, 17 Febrero 2025 16:32

Los sin nombre

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Bébédjia, 12 de febrero de 2025

Los sin nombre

Son sin nombre los recién nacidos hasta que han conseguido sobrevivir, al menos, una semana.
En ocasiones son sin nombre hasta que cumplen un mes o, incluso, unos años.
Hasta que deciden ponerles nombre, se les identifica con el apellido del padre.

Los dos sin nombre de ayer están sanos. Comen, duermen y no tienen fiebre. Altables a lo largo del día. La nasara les ha puesto nombre. Ellas ríen y quién sabe si los mantendrán. Adiós, Juan y Martin. Os deseo una bonita vida.

Pero la felicidad no acaba aquí. Hoy ha nacido un sin nombre muy especial.
En 2019 paría con complicaciones una niña de 12 años llamada Issa. Rocío, la ginecóloga, salvó a la madre y a la bebé. La madre era demasiado pequeña, tenía malaria y una anemia grave. La bebita era prematura y sufrió mucho durante el parto. Tuve la suerte de participar en su reanimación y, después, pude tenerla en brazos para darle calor. Eso compensó el shock de pensar la barbaridad que suponía que una niña de la edad de mi hija estuviera en ese paritorio, pálida, sufriendo, sudando, y sin emitir un solo gemido de dolor.

Fue una alegría encontrarme a las dos, vivas y coleando (y con buen aspecto) en la unidad de pediatría de Saint Joseph en 2022. Alegría porque las dos estaban sanas y acompañando a una sobrina ingresada por malaria (que salió adelante).

Ayer Issa ingresó de nuevo, embarazada a término y con trabajo de parto. Delgada, pálida, sudorosa y con cara ya no de niña, sino de mujer. Su marido ya debe rondar la cuarentena. Y ella, con sus 19 años recién cumplidos, hoy ha dado a luz a su tercer hijo (me he perdido un parto por el camino). Su primer varón ha nacido precioso aunque un poco atontadillo. Aun recuerdo cómo Sor Elisabeth pasaba la planta, animando a las madres (en árabe o nganbae) a dar de mamar mientras estrujaba esos sensibles pezones hasta que conseguía el objetivo…

Issa y su hijo sin nombre (aunque ya le he dicho a la madre que el pequeño tiene cara de Ousman) van recuperando color y calor. Le hemos regalado un jerseicito tejido por nuestras modistas solidarias y ellas me han compensado dejándome al rorro un buen rato.
Rodeada de su madre, hermanas y sobrinas, la habitación parece un óleo colorista que ojalá pudiera enmarcar. Me lo guardo en uno de mis botecitos virtuales que tanto me gusta llenar.

He pensado que qué suerte que haya tenido por fin un hombre, pero en realidad no siempre es la opción preferida. Un hombre puede trabajar duro en el campo, con el ganado o, en el caso de los árabes, en el comercio. Pero por una mujer se recibe una dote, y eso a veces vale más que un buen trabajador. Pero ojo, que si la mujer es estéril, la familia deberá devolver esa dote (dote que, por supuesto, ya se habrán pulido hace tiempo).
Si la mujer muere y el marido todavía no ha pagado la dote, se le encerrará en la casa al menos un mes, ampliable si no salda las cuentas con la familia de la finada.

Qué suerte, al menos, para ellos, los tres sin nombre, porque no tendrán que sufrir el machismo extremo de esta sociedad. A las mujeres las casan cuando empiezan a ser fértiles (entre los 12 y 15 años, en el mejor de los casos). Una vez dado el pistoletazo de salida, tu valor lo determina lo fecunda que seas.
Las mujeres estériles son repudiadas (porque, por supuesto, nadie intentará averiguar si el estéril es el marido).
Cuántos más hijos tengas, mejor. Poco importa que puedas alimentarlos.

Poco importa que mueran. Tú has parido luego vales. Y como la poligamia está legalmente admitida, el riesgo de contraer el VIH o cualquier otra enfermedad de transmisión sexual es altísimo. ¿Cómo intentar que las mujeres utilicen métodos anticonceptivos si ellas están en este mundo para procrear?

La esperanza de vida de las mujeres en Chad es de 54 años. Y es terrible porque aunque superen esa edad, ya han muerto un poco para la sociedad por el simple hecho de entrar en la menopausia.

Así que puede ser más rentable para las familias tener niñas, si. Pero si tienes un varón sabes que que tiene muchas menos posibilidades de sufrir. Y eso vale mucho más que unos cientos de miles de francos centroafricanos.

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