Bébédjia, a 3 de marzo de 2026
Nací el 1 de enero
He descubierto el secreto de la eterna juventud.
No está en las cremas caras ni en el yoga ni en el colágeno hidrolizado.
Está en el registro civil de Bébédjia.
Mientras los europeos intentamos -con deporte, hábitos saludables y el sometimiento a diferentes torturas faciales y corporales- seguir pareciendo jóvenes, los chadianos han resuelto el paradigma de la juventud sin tamaño esfuerzo.
El 90% de los partos ocurren en el domicilio y nadie se ocupa de ir al registro a inscribirlos.
Gran parte de los chadianos no sabe qué día nació y, total, aquí se celebra más la muerte que la vida, así que poco importa el número de vueltas al sol que hayas dado, porque la importante siempre será la última.
Como no hay obligación de ir al registro nada más parir, uno va cuando le viene en gana. Entonces puede proceder a declarar la fecha de nacimiento que le brote en ese momento. Y este trámite lo puede hacer cuantas veces quiera.
Total, que si alguien como yo - que reniega de los 50- quiere volver a la treintena, solo hace falta rellenar el papel delante del funcionario y voilà.
-Señoro, yo nací el 27 de agosto de 1995.
Y salgo del ayuntamiento con veinte años menos de un plumazo. Y con un papel que lo dice, ¿eh? Que yo no me invento nada…
Esta creatividad registral ha jugado a nuestro favor con alguno de los niños del programa. A Arnaud, por ejemplo, le hemos quitado años en dos ocasiones para que pudiera terminar los estudios… ¡y ya lo tenemos haciendo 2º de bachillerato!
Gracias a esta libertad administrativa, dos de nuestros niños nacieron entre 1842 y 1893 y, a pesar de ello, se conservan estupendamente. Los milagros de Chad.
También ocurre un fenómeno entrañable: la mayoría de los niños en Bébédjia nacieron el 1 de enero del año que se declare. Porque inventarse el día y el mes cuando los padres no tienen ni pajolera idea -ojo, muchos no se saben los meses- es trabajo de más.
Visto lo visto, en Europa cumplimos años.
En Chad los negociamos.
Y, oye, qué queréis que os diga…
empiezo a entender el sistema
Así que 1i el año que viene aparezco oficialmente nacida el 1 de enero de 1995, no os sorprendáis.
Será que he decidido integrarme culturalmente.
Con todo el rigor administrativo que la ocasión merece.