Relatos enganCHADos
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Ahora ya estamos en la recta final. Yo pensé que se me iba a hacer muy duro pero para nada ha sido así. De hecho, me quedaría un poco más, no sé cuánto, pero más ¡Hay tanto por hacer…!

Antes de salir hablaba con Pilar y Rosa que cuatro semanas me parecía mucho tiempo. Ignorante de mí, no da tiempo a nada...
Para los que no habéis estado os cuento: aquí no hay nada material. Resulta imposible llevar regalos porque salvo cacahuetes y telas africanas NO hay nada más. Hace reflexionar porque yo, consumista como todos vosotros, he vivido con 3 pantalones, escasas camisetas, una pastilla de jabón y Wifi prestado un ratillo por las tardes. Mi sorpresa es que no he necesitado mucho más. A ver si, echaba de menos a mi hija y he añorado familia y amigos. En resumen, esas personas cuya ausencia siempre duele. Y eso que nuestra convivencia ha sido excelente. Creedme, hemos sido capaces de mantenernos en pie frente a momentos de muchísima adversidad, y hemos peleado todos y cada uno de los retos. Casi cada día reíamos y recapitulábamos alrededor de Gala (la cervecita local).

A la gente de aquí le debe pasar lo mismo. Sin tener nada , porque esto es la expresión de la miseria, y a pesar de todo , siempre te regalan sonrisas. Una sonrisa y lo que tienen. Dicen que te acompañan a su casa una vez para que aprendas el camino y que luego, ya puedes ir solo. Comparten la nada de sus pertenencias pero alimentan tu persona. Te regalan su alegría y otra filosofía ante la vida. Al grito de "nassara" los niños corren hacia ti con una mezcla de deseo y miedo. Quieren tocarte, supongo que por que, eres blanco y hueles distinto .Te miran con unos ojos brillantes enormes y una gran sonrisa. Transmiten tanta felicidad que no te deja indiferente, y hay tantos, que a veces se hace difícil pasear. Se avisan unos a otros y salen al camino para estrechar tu mano. Casi todos descalzos y enormemente sucios. Claro que, el único asfalto está en la carretera principal. Lo demás es tierra, polvo y maleza. ¡Para ellos sí es un lujo mi pastilla de jabón!

Es un país lleno de grandes multíparas. Mujeres con más de 10 hijos y apenas 30 años. Son muchos , sí , y no tienen comida suficiente para todos, y sin otros medios, para que sobrevivan todos.. “tiene que ser así “. Como dicen ellos, “ la mitad son de Dios “. Y lo aceptan… Nosotros estudiamos esto en los libros de sociales allá en el bachiller, pero cuando llegas aquí constatas que esa sociedad sociedad aún está vigente aquí. No imagináis la labor social y humanitaria que realizan las órdenes religiosas aquí en el Hospital. Mujeres admirables desde cualquier óptica. Pocas personas tan valientes he encontrado en mi vida.

A pesar de mis dificultades con el idioma, espero haber aportado mi granito de arena. Han sido muchas anestesias improvisadas, reanimaciones muy difíciles, peleas diarias para cambiar destinos, conocimientos refrescados a toda velocidad, pero si de algo estoy muy muy orgullosa, es del excelente trabajo en equipo. Junto a nosotros Gonzalo, joven y eficiente farmacéutico nos ha ayudado muchísimo.

Muchas gracias Encarni, Alfonso y Diego ¡Repetiría mil veces!

Marisol Lablanca
enganCHADos

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