Relatos enganCHADos
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Es Jueves y es festivo aquí. Algo así como el día del Presidente. Creo que lo ha creado el presi para conmemorarse el mismo.

Ayer noche salimos un rato así que hoy teníamos licencia para dormir algo más, pero a las 8 viene Diego (el incansable urólogo) a buscarme. Cesárea urgente me dice. Apuro mi café y me dirijo al bloque Quirúrgico. Allí está la futura madre en una camilla oxidada en el pasillo. Quejidos ahogados con cada contracción. No parece importar. Pasan unos 10 minutos hasta que pasan a la mujer. Ella intenta subir de la camilla a la mesa de quirofáno pero no puede. Sí, es subir. Hay un desnivel de 10 cm entre ambos. Las contracciones no la dejan ni intentarlo. Duele. Nadie  tiende una mano, solo gritan para que lo haga. Ayudamos Encarni ( mi compañera enfermera) y yo, y así conseguimos que luzca un hiliito de compasión. ¡Por fin en posición de anestesiar!.

Diego ya está lavado, y Alfonso (el cirujano) prepara aspirador, ambú y todo lo disponible para reanimar al recién nacido, por si lo necesita. Si, disponible, no necesario, porque de todo lo necesario, la voluntad es nuestra mejor arma. El material no tanto. Aquel, el bebe del primer día... no tuvo esa suerte. Nada funcionó. De esa impotencia y esas lágrimas, aprendi que, nosotros éramos la oportunidad, la de él y la de los siguientes. La cesárea transcurre con normalidad. El niño llora al nacer y tiene tono. Es el mejor de los 5 que llevamos. Por suerte la urgencia no era tanta. Aguanto los 45 minutos de espera. Es el tempo africano mínimo para empezar a funcionar.

Cuatro kilos, negrito y precioso. Lo cojo envuelto en su tela de flores y se lo enseño a la madre que pregunta ¿Garçon? , No ….¡une fille!, respondo yo con mi reciente y mal francés que voy mejorando cómo puedo. Entonces veo en su cara la indiferencia. Cierra los ojos y se duerme. No puedo soportarlo, me lleno de indignación. ¡¡Está viva!! Y parece no importar… Pero el valor de la vida no es el mismo y ser mujer y en este país, como apunta Diego, es como tener otro animal más para llevar la  leña en la cabeza, la barriga delante y el último pequeño sujeto a la espalda. Todo eso mientras ellos, los varones, dormitan en las esteras, beben litros de cerveza y buscan a la segunda tercera cuarta o quinta mujer. Niña por supuesto, máquina reproductora.

Pero esto otro día, que me acelero. Hoy voy a  disfrutar. Orgullosa de estos compañeros de viaje y de Enganchados. ¡Sois magníficos!

Marisol Lablanca

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